Albert Salvador de la WCA analiza en un artículo, publicado en la web de la asociación, como influyen en el fraude las señales y condicionantes previos, un análisis que pueda derivar en detección y prevención.

Advierte Albert Salvador, secretario general de la WCA, que si partimos de la premisa que detrás de cada persona que comete un delito de fraude o corrupción hay un comportamiento o circunstancia que lo ha motivado, se puede analizar entonces de una manera empírica cuáles son estos comportamientos y circunstancias.

En un sentido parecido también se pronunciaban no pocos ponentes del el V Congreso Behavior & Law contra el fraude. Evento organizado junto a la World Compliance Association. Jorge Jiménez Serrano, Psicólogo Criminalista en el Instituto Análisis Conducta Antifraude (IACA), incluso señaló en declaraciones a Canal Compliance  que el empirismo al que se refiere Salvador podría encender las alertas en la detección previa del fraude.  No en vano incluso existe un metaprotocolo de investigación, como el SAVE, con el cual se analiza el comportamiento desde distintos elementos o enfoques.

Albert Salvador relaciona mediante un gráfico los condicionantes previos más comunes.

 

Graficas señales detección del Fraude Albert Salvador WCA

 

El director general de la WCA expone que, una vez analizados, se pueden establecer cuales son aquellos más comunes e identificarlos como “alertas”. Como banderas rojas.

 

Luz Roja de semáforo

 

Por lo tanto, tenemos que detrás de un acto fraudulento existe una bandera roja, pero es importante tener en cuenta que la existencia de una bandera roja no significa necesariamente la existencia de un fraude. Las banderas rojas, pues, son una serie de alertas que debemos observar y tener en cuenta tanto en la prevención como en la detección del fraude”, expone Salvador.

Alertas más allá del comportamiento

Albert Salvador relaciona otras alertas al margen de las relativas al comportamiento.

La organización y la cultura corporativa:
  • Ausencia o debilidad de liderazgo
  • Poca independencia entre gobierno y dirección
  • Falta de transparencia
  • Ausencia de objetivos o objetivos irreales
  • Percepción de falta de equidad interna y externa
  • Falta de formación y de oportunidades de promoción
  • Inexistencia de sistemas de evaluación y reconocimiento
  • Controles internos débiles o inexistentes
  • Poco respeto a la normativa
  • Comité de Auditoría con insuficiente/inadecuada preparación o falta de independencia.

 

 

La información financiera:
  • Transacciones impropias de la naturaleza de la empresa
  • Inesperadas disminuciones en saldos de tesorería
  • Importes elevados en cuentas de gastos a justificar por empleados
  • Excesivo número de anulaciones o devoluciones
  • Uso inadecuado de tarjetas de crédito de la empresa
  • Pagos de horas extraordinarias poco relacionadas con la actividad
  • Oscilaciones no razonables en la ratio compra/venta
  • Ventas y otras transacciones con terceros relacionadas/vinculadas
  • Ventas de activos, desinversiones por debajo del precio de mercado
  • Empresas creadas con finalidades puramente instrumentales, sin actividad ni estructura propia
  • Afloramiento de intangibles (de repente) con valores importantes y desmesurados (una marca, una patente…)
  • Diferencias importantes con referentes sectoriales

 

 

“… a partir de las señales de alerta o banderas rojas podemos crear una serie de controles e indicadores de Fraude…”

“A partir de las señales de alerta o banderas rojas podemos crear una serie de controles e indicadores de Fraude (KFI), especialmente en aquellos casos que exista la confluencia de varias. El tratamiento global de los controles e indicadores forman parte de un programa antifraude dentro de las organizaciones, siendo este un elemento crucial en la gestión preventiva del riesgo de fraude y la corrupción.  No hemos de considerar las banderas rojas como un elemento de detección del fraude. También son una excelente medida preventiva si son tratadas con un enfoque más amplio y como elemento mitigador del riesgo.”

 

En la génesis del fraude intervienen factores individuales y personales pero también factores contextuales y culturales.
La sociedad avanza, evoluciona, tenemos eficaces sistemas compliance en las organizaciones. Hay profesionales que estudian la conducta y su relación con la comisión de delitos. Nuestras fuerzas de seguridad velan y persiguen. En cambio los los telediarios siguen llenos de casos de fraude y corrupción.

Para, Jorge Jiménez Serrano, Director del Máster en Análisis de Conducta, Esto se debe principalmente a que se ha puesto el foco de atención sobre él, lo que no quiere decir que antes hubiera menos. En la génesis del fraude intervienen factores individuales y personales pero también factores contextuales y culturales. El defraudador, como cualquier delincuente actuará allá donde se le deje actuar, por tanto debemos luchar por crear cada vez más espacios libres de corrupción y fraude. Esto no es fácil y evidentemente no requiere solo de la respuesta policial y judicial, necesita que la sociedad, ciudadanos, políticos, empresarios, instituciones y empresas también participen desde sus responsabilidades y competencias en esta lucha contra el fraude.

Canal Compliance


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