Entramos en 2019 con el firme convencimiento que será un año en el que las áreas de Cumplimiento Corporativo de las sociedades saldrán muy reforzadas internamente en cada compañía y obtendrán, en general, un mayor reconocimiento. 

 

Cada vez son menos los empresarios que desconocen el término. Si echamos la vista atrás, la gran mayoría de las empresas que decidieron implementar departamentos de compliance lo hicieron tras los últimos borradores de la reforma del Código Penal. Hace ahora cinco años. Un periodo en el que los ciudadanos hemos demandado cada vez mejores prácticas por parte de empresas y empresarios. Judicialmente se han multiplicado las investigaciones a personas jurídicas y aumentado las sentencias sobre las mismas por denuncias que habían comenzado con la reforma de 2010. Han proliferado las noticias al respecto. Se han incrementado las ofertas de trabajo y los programas formativos para especializarse en cumplimiento normativo. Han evolucionado las asociaciones profesionales, etcétera.

 

Cada vez son menos los empresarios que desconocen el término

 

En estos años, las empresas que ya disponían de un departamento específico de compliance, o decidieron implantarlo en ese momento, han madurado. Su cometido se ha hecho un hueco privilegiado en las organizaciones. Otorgan una seguridad jurídica razonable, en la toma de decisiones a la Dirección. Y dotan de una mayor integridad a la empresa. Lo que perciben sus empleados, clientes, proveedores y, por supuesto, sus accionistas, inversores y propietarios.

 

 

El comportamiento íntegro como negocio.

En el seno de muchas de estas empresas, probablemente la implementación del compliance ha producido roces que finalizaron en sinergias. Sus  competencias se han incrementado e internacionalizado y han aumentado sus recursos. Su función parece estar destinada a ser el aceite que engrasa la maquinaria empresarial. Coordinando las segundas líneas de defensa;  protegiendo el valor de la empresa, junto con Auditoría. Con estrecha relación con el negocio y facilitando su día a día mediante la priorización de riesgos y el asesoramiento específico. Demostrando, en definitiva, que sí se puede hacer negocio con un comportamiento íntegro en el mercado. Y  el negocio, sin duda, será más sostenible a medio y largo plazo. 

 

 

Sí se puede hacer negocio con un comportamiento íntegro en el mercado y que el negocio, sin duda, será más sostenible a medio y largo plazo. 

 

 

Evolución.

Los sistemas de gestión certificables ya incluyen el compliance y temas más específicos como la prevención de la corrupción o el denominado Tax Compliance. Aunque no dejan de ser voluntarios, demuestran ser muy eficientes. Sirven para organizar procesos internos y ayudar a las organizaciones a posicionarse en el mercado. 

La recientemente aprobada legislación sobre reporte de la información no financiera ha supuesto un importante empujón. Según recoge, las empresas que cumplan unas características concretas deberán entregar, junto a su auditoría de cuentas, un reporte con la información no financiera. Además, deberá ser verificado.

Esto supone dos grandes avances:

  • Obliga definitivamente, por imperativo legal, a muchas empresas que aún podían pensar que esto no era necesario; y al ser verificado, tendrá que disponer de hechos concretos y trazables para ser demostrados.
  • Los comportamientos empresariales serán juzgados desde más puntos de vista por profesionales cada vez más rigurosos.

 

Por todo lo expuesto, me atrevo a constatar que el compliance abandona la infancia y está en rumbo a una etapa de madurez.

 

En un futuro inmediato ganarán peso el compliance laboral. Éste luchará por la existencia de políticas laborales y buen clima e igualdad salarial. El compliance medioambiental, que mirará por la medición y disminución de impactos sobre el entorno. También el compliance social. 

El compliance Penal se verá reforzado, entre otras cosas, con nuevas políticas y medidas de lucha contra la corrupción y con la implementación de canales de denuncia abiertos para todos los grupos de interés.

 

Empleando un cono de carretera como megáfono ¿Para denunciar?

 Eficiencia.

La eficiencia con la que realicen su labor los profesionales del compliance es un factor clave de aportación de valor al negocio. Justo hace un año analizábamos estos puntos en el III Encuentro de Cumplen, Asociación de Profesionales de Cumplimiento Normativo, y los revisaremos de nuevo los próximos 24 y 25 de enero, en la próxima edición de esta cita anual de nuestro sector. Una reunión que contará con más de cuarenta ponentes institucionales y de grandes corporaciones, que inaugurará la ministra de Justicia, y en la que compartiremos experiencia y conocimientos en un panorama cambiante, y lleno de retos, como es el del cumplimiento normativo.

 

Eduardo Navarro es Responsable Cumplimiento Corporativo en Calidad Pascual y Vicepresidente de Cumplen.

Eduardo Navarro

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